Estufas de masa térmica y eficiencia energética

El uso eficiente de la leña para calefaccionar y cocinar es de suma importancia en estos momentos de crisis energética. Los altos costos del petróleo, el gas y la electricidad -en el futuro con problemas de abastecimiento- será un tema prioritario para muchas familias e instituciones en la era post-petróleo que ya ha comenzado. Por otra parte, la leña sigue siendo el principal combustible para cocinar y calefaccionar los hogares de más de 2000 millones de personas en el mundo, la mayoría de las cuales están por debajo de la línea de pobreza. Sin embargo, existe un gran inconveniente: los sistemas de mala combustión generan problemas para la salud y contaminación ambiental; también es posible identificar un mal uso del bosque de donde se extrae la leña. Si a esto le sumamos el hecho de la disminución de los recursos fósiles, con la consecuente necesidad creciente del uso de la biomasa, toda mejora que pueda realizarse para optimizar estos sistemas resultan claves. En este sentido, mejorando estos sistemas se impacta sobre un enorme sector de la población mundial y sobre un alto porcentaje en nuestro país.

Las estufas de masa térmica tienen siglos de uso en países de clima extremo como Rusia, Polonia, Hungría, Austria, Alemania, Suecia, Noruega, Suiza, Corea y el norte de China. En el comienzo se construían básicamente con piedras unidas con arcilla, materiales que fueron remplazados luego por ladrillos refractarios o piezas cerámicas especiales. Estas estufas tienen una masa de 1 a 8 toneladas y si bien son eficientes, son de muy alto costo. En los últimos años se percibe una mayor conciencia del costo social y ambiental del uso ineficiente de los recursos naturales, pero lamentablemente la mayoría de las estufas que se siguen instalando hoy en día no utilizan criterios de diseño eficiente. Los conocidos hogares de fogón abierto permiten que la mayoría del aire caliente se escape por la chimenea, con una eficiencia del 10%; la clásica salamandra tiene el mismo problema, llegando a un 35% de eficiencia. Comprender estos criterios de eficiencia es clave para los que desarrollan proyectos de estufas, los trabajadores del área social y para los mismos usuarios que utilizan a diario estufa de leña en sus casas.

Profesional del Centro INTI-Energía mide el funcionamiento de las estufas en la Ecovilla Gaia.

La experiencia de Gaia en estufas de alto rendimiento
En el Instituto Argentino de Permacultura (IAP) desde hace 12 años estamos investigando la construcción de estufas eficientes y económicas. Para su construcción utilizamos la técnica de modelado directo de tierra cruda, que manejamos también para las construcciones bioclimáticas (ver Saber Cómo Nº 73). Se han desarrollado diversos modelos, siendo los más complejos los que utilizan combustión primaria y secundaria, así como una óptima aislación térmica en la fogonera para lograr altas temperaturas que llegan hasta 900ºC. Los diseños van desde estufas realizadas completamente con barro, a técnicas mixtas con barro y ladrillos refractarios o ladrillos comunes. El uso del barro nos permite lograr la mayor parte de la masa térmica, reduciendo de este modo el uso de los costosos ladrillos refractarios. Por otra parte, estas estufas se han diseñado para que sean sencillas de construir y puedan adaptarse a la arquitectura de la construcción, pudiendo convertirse en un objeto estético, por ejemplo, con bancos calientes adosados a la estufa. Además, a diferencia de las nuevas estufas de pellets, no dependen de ningún sistema electrónico para su funcionamiento. Todos estos modelos han sido probados a lo largo de los años en la Ecovilla Gaia, que funciona como un centro de experimentación y difusión de diversas tecnologías apropiadas, y han ido considerándose y ajustando todos los detalles a mejorar. En el marco del convenio con el INTI, estas estufas están actualmente siendo medidas en la Ecovilla para poder cuantificar su funcionamiento y seguir mejorando detalles de diseño.

Cabe destacar que este tipo de estufas de máximo rendimiento pueden prenderse solamente 4h al día para llevar al máximo la temperatura, y luego se deja que la masa térmica siga acumulando y entregando el calor por el resto del día/noche, optimizando de manera sorprendente el uso de leña. Por otra parte, por su óptimo funcionamiento, generan mínima cantidad de creosota, haciendo muy esporádica su limpieza. Todos estos factores han confluido para que el IAP pueda sistematizar en talleres y cursos, la transmisión para la autoconstrucción de las estufas de alta eficiencia, donde paso a paso pueden ser comprendidas las claves de construcción y uso de dichas estufas. Recientemente el IAP ha presentado estos modelos en España, donde ha ofrecido en el pasado mes de mayo un par de cursos organizados por el Instituto EcoHabitar y la Fundación Los Madroños con gran éxito. Estos cursos fueron presentados dentro del marco de búsqueda de una respuesta a la crisis sistémica -energética, ambiental y financiera- y están orientados hacia la autogestión, que nos permita generar una propuesta de vida sustentable al actual modelo de desarrollo.

Nota publicada en Saber cómo, publicación del INTI en año 2009.

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